Después de nueve años que la emblemática banda de Trash de la Bay Area no producía ningún album, nos llega este trallazo desgarrador, al cual podríamos catalogar como uno de los mejores discos de la banda desde aquellos míticos ¨The Legacy¨ y ¨New Order¨.
Y es que la banda ha tenido un crecimiento increiblememente pesado y sus integrantes han madurado un Trash moderno pero con el auténtico espíritu de San Francisco.
Chuck Billy regresa después de su enfermedad con una voz tortuosamente destructora, además el regreso de Alex Skolnick en las guitarras junto a Petersen le da un retorno a las raíces de la banda al igual que su bajista Greg Christian quien también retorna a la agrupación. Y para finalizar la fórmula se une el experimentado baterista Paul Bostaph con la experiencia trashera en nada más y nada menos que Slayer, Exodus y Forbiden.
No cabe duda que este album lo tiene todo: buenas canciones, interpretaciones geniales, y un sonido atronador de puro Trash rompecuellos.
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